martes, 10 de enero de 2012

¿Quién no llora no mama?


Hoy mediante una conversación espontánea vía Whatsapp (otro día haremos una reflexión sobre los nuevos medios que tenemos para comunicarnos...) ha surgido esta expresión, expresión que por otro lado siempre me ha hecho gracia (¿por cómo suena quizá? es posible). Así que me he decidido a reflexionar un poco sobre ella y sobre las connotaciones que pueda tener, especialmente en estos tiempos tan "especiales" que estamos viviendo (=sufriendo).

¿Realmente quien no llora no mama? Es decir, ¿es cierto que si reivindicamos, reclamamos, nos quejamos obtenemos entonces lo que queremos? Pues a priori diría que no. Por ejemplo, a nivel global podemos comentar:

- Noticia de hoy mismo: Mariano Rajoy, ha explicado hoy, en una entrevista a la agencia Efe, que la subida del IRPF se produjo ante el aumento imprevisto del déficit público y fue una decisión "dura y dolorosa", pero "absolutamente imprescindible" (...) Intentamos ser justos, equitativos y pedir -para dos años- un esfuerzo a aquellas personas que tenían más recursos económicos".

- Noticia de La Vanguardia.com del 31/12/2011: "Barcelona empezará el 2012 con subidas en la T-10, peajes, taxi y Bicing. Este incremento se suma al del resto de billetes del transporte público, que tienen una subida media del 7,9%"

- Noticia de Publico.es del 22/11/2011: "La Generalitat bajará el sueldo de los funcionarios y estudia el copago. Introducirá una tasa por receta farmaceútica dispensada en la sanidad pública para "evitar abusos", subirá las tasas universitarias, transporte público y recibo del agua".

Tras leer lo anterior, no sé, creo que mamar lo que se dice mamar no estamos mamando demasiado con lo que por ende se podría decir ¿estamos llorando entonces lo suficiente?

Eso en cuanto a nivel global, pero a nivel concreto también podríamos poner algunos ejemplos:

- ¿Reivindicamos en nuestro entorno laboral que se compense (de algún modo) el esfuerzo diario que llevamos a cabo?

- ¿Reclamamos sin pensarlo situaciones cotidianas de las que somos víctimas?: un servicio mal recibido por un camarero, un retraso de transporte público injustificado, un artículo que hemos comprado defectuoso...¿hacemos uso realmente del sistema de reclamaciones que muchos organismos disponen?

Pues en mi opinión siempre he pensado que en nuestra sociedad (catalana, española) no tenemos incorporado en su totalidad la cultura de la queja. O mejor dicho, sabemos quejarnos (y mucho más criticarnos) pero en demasiadas ocasiones lo hacemos únicamente en corrillos y de puertas para adentro (bendita cultura mediterránea). Cuando sin ir más lejos la queja (=reclamación)está más que instaurada y establecida en otros países como Reino Unido o Francia. Y es en parte por esa decisión a reclamar lo que es justo lo que fomenta una mejor calidad de servicio. ¿Se podría establecer el mismo criterio a escala social?

En definitiva, que no siempre que se llora se mama pero también es cierto que a veces queremos mamar cuando previamente es necesario llorar (y me da que necesitamos practicar).

Imagen: "Mujer Llorando" Pablo Picasso 1937, Tate Modern, Londres.

1 comentario:

  1. Lamentablemente hay una frase que por aquí se dice mucho; el famoso "es lo que hay". Tenemos tan asumido el mal funcionamiento de las cosas y/o la misma injusticia social que lo aceptamos como algo "normal" y decidimos no perder nuestro tiempo en algo que, total, tampoco vamos a poder cambiar.

    Quizás si "perdiéramos un poco de tiempo" en nuestras primeras quejas, acabaríamos creando una cultura de queja y, por lo tanto, también podríamos disfrutar con más frecuencia de aquello que es, al fin y al cabo, lo que nos corresponde, ni más ni menos.

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